Dec 16 2007
El inicio de otro año liturgico
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Con la solemnidad de Cristo Rey, los fieles católicos despedimos el año liturgico 2007 y hemos iniciado con el adviento ya en este año litúrgico 2008. Y para empezar el año, no podía ser de mejor manera que ensalsando y dando honores a nuestra Madre Santísima María. Desde hace algunos años he aprendido a celebrar junto con nuestra madre la Iglesia el dogma de fé de la Inmaculada Concepción de María, quién por gracia de Dios, no conoció el pecado, ni siquiera el pecado original. Según la tradición guatemalteca un día antes del día de la Inmaculada Concepción se acostumbra a “quemar al diablo” o sea quemar todas las posesiones inútiles a las cuales nos aferramos, ya sea de una forma explícita o simbólica, para asi estar limpios para el día en que se celebra este dogma de fé. Me siento bastante feliz de poder participar un año más del rezado que se celebra en la Catedral Metropolitana, aunque me hubiese gustado poder participar también de los rezados de los templos de La Recolección y San Francisco, pero por cuestiones de tiempo no me fue posible. Lo que me gusta de estos rezados es que se mezclan nuestras costumbres populares y la religiosidad, habiendo una mezcla de misticismo y espiritualidad en los cortejos procesionales. Este año en el rezado de Catedral se pudo contemplar el ya tradicional baile de los gigantes, quienes en cada esquina bailaban al compas de una marimba que los acompañaba. También me llamó la atención ver a dos devotos quienes bailaban frente a las andas al compas de los sónes que eran interpretados magistralmente por la banda del Maestro Wilver Hernandez, que por cierto es una de las mejores bandas que existe en la actualidad y de las cuales disfruto mucho escuchar. Al aproximarse las andas a la Catedral Metropolitana un gran expectaculo de juegos pirotécnicos acompañó el paso de la Santisima Virgen que al ver tan bella imágen y la algarabía que había a su alrededor me hizo por momentos derramar alguna lágrima de la emoción. Antes de la entrada, mientras las andas permanecían en el atrio de la Catedral, se realizó la quema del torito desplegando variedad de luces de colores sobre los espectadores y con lo cual se le rindió tribúto a tan bella imágen de María. Espero en Dios poder participar nuevamente de estas celebraciones el próximo año y doy también gracias a Él por este regalo maravilloso de ser Cristiano Catolico y por ser con mucho orgullo Guatemalteco de sangre. Todo esto nos prepara en esta época de Adviento para estar con los corazones alegres y listos para recibir a nuestro Señor Jesucristo en esta Navidad que se aproxima…