La procesión de la Consagrada Imágen de Jesús Nazareno de la Justicia del Templo del Calvario recorrió el Centro Historico el pasado Segundo Domingo de Cuaresma. Desde las 9 de la mañana la procesión salió del templo bajo una leve llovizna y clima frío, que por momentos me hizo sentir como si se tratara de algúna procesión de velación en el més de Septiembre u Octubre. Gracias a Dios, lo que parecía ser un día bastante frío y de constante lluvia, cambió, y aunque el frío solamente cesó un poco, ya no hubo necesidad de resguardar la imágen bajo la capa de nylon que se suele utilizar para cubrirla (no solo en está procesión) del agua. Cabe mencionar que esta es la segunda procesión con recorrido más largo durante la cuaresma (tomando en cuenta que la procesión de Jesús del Consuelo sale el sábado anterior a ramos, por lo que aún es parte de la cuaresma) y también la segunda con mayor cantidad de brazos en sus andas (90). Durante el recorrido hubo turnos también para damas y no solo para hombres, por lo que también las devotas tuvieron la oportunidad de cargar en hombros las andas procesionales. Tengo buenos recuerdos de esta procesión, pues después de haber cargado en las procesiones infantiles de la Recolección y del Niño de la Demanda en la Merced por varios años, el primer año en el que cargué en procesiones ya grandes fue precisamente en la procesión de Jesús de la Justicia el segundo domingo y de Jesús del Consuelo el sábado anterior a ramos.

El segundo domingo de Cuaresma, 3 de Marzo, se realizó la velación anual de la Consagrada Imágen de la Santísima Virgen de Soledad del Templo de la Recolección. En una tarde fría y nublada la imágen de nuestra Santísima Madre recorrió las calles aledañas al templo. El rostro de la imágen de la dolorosa recoleta muestra con gran belleza el dolor y sufrimiento que nuestra Madre sufrió. Sufrimiento que ella aceptó humildemente al momento en que el Ángel Gabriel se le presento. El ver la imágen de la Virgen de la Soledad me hizo meditar mucho sobre nuestro “Sí”, pues a veces cuando se nos presenta el compromiso ante la Iglesia inventamos mil excusas para evadirlo (al menos a mi me pasa asi) y nos cuesta poder entregar nuestra vida y nuestro tiempo al servicio de nuestro Señor. Sin embargo, María aceptó sin nungún reproche el compromiso de ser la madre nuestro salvador, compromiso el cual no implicaba simplemente dar unos cuantos minutos o un poco de trabajo, sino implicó el entregar a su hijo amado al sacrificio y permanecer siempre, a pesar de todo, junto a la cruz, de pie y con la fé siempre en Dios nuestro creador. Que bueno fue para mí poder estar por un momento junto al anda de tan bella imágen. Me hizo meditar mucho en el sufrimiento y la entrega de María. Como bien sabemos, el objetivo principal de las procesiones es la evangelización, y en mi caso la procesión de velación de la Virgen de la Soledad cumplió su objetivo al hacerme meditar sobre la entrega de María y la fortaleza que tuvo para aceptar la voluntad de Dios.


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A principios de Febrero, las pascuas, aún rojas, empiezan a secarse y a perder su color. Las novenas del Niño Jesús terminan y los nacimientos se quitan cuando se está celebrando a la Santísima Virgen de Candelaria. Las pascuas se secan y las jacarandas florecen. De un día para otro, en las copas de los árboles se deja ver ya el color morado penitente, anunciandonos que la Santa Cuaresma se acerca. Y es que cómo es Dios de grande y maravilloso, que todo lo hace tan exacto y tan preciso.

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Hoy me asomo a la puerta de mi casa y logro ver el morado intenso de las jacarandas, el cólor anaranjado de la luz del sol, siento el calor que me envuelve por completo y ese olor de tarde tan característico de esta época, ese olor que me transporta a los días de la Semana Santa, en los que por las tardes camino al lado de mi Jesús Nazareno. Suenan redoblantes y timbales; veo la silueta del anda meciendose de lado a lado; y de repente escucho las notas de la marcha Tinieblas, y automáticamente me transporto a esas filas interminables de cucuruchos en las que todos somos uno para exaltar a Nuestro Salvador… Como me gustan las tardes de Cuaresma! Doy gracias a Dios por permitirme vivir en este pais y darme la oportunidad de vivir estas devociones que son, para mi, el complemento perfecto para prepararme para celebrar la Pascua.